Vínculos tóxicos y poner límites.
‘Si ponés límites y esa persona se enoja, es porque se estaba abusando de vos’, 11 de agosto de 2022, la Marulina de hace 1 año atrás ya estaba investigando hace tiempo este tema.
Los límites no son para prohibir algo a los demás. Los límites son para protegernos y quizás más de una persona que me esté leyendo ahora piense ‘¿yo? ¿protegerme? ¿de qué?’, les doy un ejemplo: yo pongo un límite porque sé que si pasas de esa línea me vas a hacer daño, de alguna manera o quizás la que te parezca la más ínfima o tonta, pero es justamente eso lo que yo no puedo permitir, que me hagas daño. Porque quizás para vos sea algo tonto o ínfimo pero a mi me hace daño y con eso -aprendí- que no debo negociar.
En la columna de hoy me gustaría que a través de mi historia de aprendizaje, nuevamente, aprendamos algo. Esta vez, espero que aprendamos a poner límites.
En una encuesta que realicé recientemente en mis redes sociales más del 70% de los participantes afirmaba no saber poner límites o estar en duda de si lo saben o no. Claramente yo me incluyo en ese +70%, es algo que estoy aprendiendo y que aún después de muchos años de terapia psicológica me cuesta.
¿Cómo sé si me cuesta poner límites? Creo que el primer indicador a citar tiene que ser La dificultad a decir que NO. Me ha pasado innumerables veces de acceder a determinadas cosas que en realidad -algo en el fondo de mi ser o de mi cabeza- me decía que no lo quería hacer, por el simple hecho de no tener ganas o por un hecho más relevante y quizás llamativo. Intentar complacer todo el tiempo a los demás, es también un indicador que va de la mano con decir que NO a algo/alguien y sentir culpa cuando lo haces. Siguiendo esta lista pero no por eso menos importante, Muy pocas veces priorizas lo que para vos es importante. Hay veces que para ‘no hacer enojar a alguien’, mantener una amistad solo por el hecho de que hace mucho tiempo la tenes, o cuestiones similares; dejamos de lado lo que para nosotros es importante, o valioso, en el afán de complacer a otra persona. Cuando la única persona que deberíamos querer complacer somos nosotros mismos, sin importar si tenés 15, 25, 34, 46, 68 o 80 años. Lo bueno de esto, o la idea -mejor dicho- que tengo con esta columna, es que si te dificulta o identificas que se te complica poner límites puedas empezar hoy sin importar tu edad y que sepas que siempre está la opción de acceder a un psicólogo que te ayude en este camino. En nuestro país contamos con Salud Pública que nos brinda este servicio de manera gratuita solo hay que googlear. Anular, minimizar y no comunicar tus necesidades o lo que esperas del vínculo (cualquiera), también es un indicador. No deberíamos minimizar o restar importancia a lo que queremos o buscamos. Si sos la persona que siempre cede, te cuesta negociar o llegar a acuerdos con los que estés real y genuinamente conforme, es también un indicador. Agrego las palabras real y genuina, porque considero que muchas veces las personas en el afán -nuevamente- de conservar un vínculo tienden a convencerse o mentirse a sí mismos.
Mantener vínculos sanos es responsabilidad afectiva de todas las partes involucradas. Dicho en criollo, tener relaciones sanas es responsabilidad afectiva de todas las personas que formen parte de esa relación. Sea esta relación una de pareja, de madre/padre y sus descendientes, de amigos, de trabajo; cualquiera, considero todas importantes.
La generación (mal llamada) de cristal, considero que es esa generación que llegó a romper con viejos patrones de Caras y Caretas, bien reflejados en la segunda temporada de la telenovela argentina ATAV - Argentina tierra de amor y venganza - donde muestra una cultura que discrimina y no acepta absolutamente nada ‘fuera de lo normal’. Pero donde esa normalidad está basada en mentiras, envidias, ocultamientos, privaciones, violencias; todo disfrazado y conservado (de conservar y de conservador) dentro de las ‘buenas costumbres’ de una ‘familia de bien’. La generación de cristal en buena hora busca romper con esos patrones establecidos de respeto aunque no te respetes, de aguantar y valorar vínculos tóxicos sin puesta de límites aunque sean violentos, psicópatas, abusivos y mentirosos. La generación de cristal se anima a sentir y priorizar la salud mental. Que en definitiva sin salud mental, creo que somos nada. Si el cerebro y la mente no funcionan, estamos en estado vegetativo. Un estado de inconsciencia completa con cierta apertura de ojos y períodos de vigilia y sueño se llama el estado vegetativo (EV). Esto se refiere a las “funciones vegetativas” del cerebro (regulación de la temperatura corporal, respiración, etc.) que suelen regresar antes del retorno de la conciencia.
No nos traicionemos a nosotros mismos por caerle bien a alguien, la opinión de los demás es su opinión no nuestra realidad. Que hablen lo que quieran, no se limiten por agradar a alguien más, considero desde mi humilde lugar e investigación, que cuando comenzamos a ser conscientes en nuestras relaciones y la manera de relacionarnos quizás perdamos personas que considerabamos importantes para nosotros, pero en esa pérdida nos encontramos un poquito más a cada uno de nosotros.-

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